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Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento, María Santísima del Refugio y San Juan Evangelista y Nuestra Señora del Buen Fin

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Existe constancia de la existencia de una cofradía penitencial con el título de Descendimiento de la Cruz erigida en la iglesia conventual de San Pablo en el año 1578, aunque a finales de este siglo XVI ya había desaparecido.

El paso del Descendimiento vuelve a estar presente en nuestra ciudad a partir de 1911. La hermandad encargada de procesionarlo será la del Santísimo Cristo de las Animas, cuya imagen se venera en la ermita del mismo título del Campo de la Verdad. La constitución de esta cofradía data de febrero de 1908. El misterio del Descendimiento participará en la procesión oficial del Santo Entierro durante el periodo 1911-1917.

Un nuevo paréntesis se abre hasta que en el año 1937 se produce el nacimiento de la hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento que se produce al amparo de la revitalización del movimiento cofrade cordobés auspiciado por las autoridades locales. La iniciativa de un pequeño grupo de artesanos y empleados cristaliza rápidamente y en junio de 1937 son aprobados los estatutos de esta nueva cofradía, establecida en la ermita del Santo Cristo de las Ánimas.

El objetivo prioritario de la recién constituida hermandad es realizar estación de penitencia, deseo que conseguirán ver cumplido en la semana Santa de 1938. La hermandad realiza su estación de penitencia en la noche del Jueves Santo, saliendo a las nueve de la noche y entrando en el itinerario oficial a las diez cuarenta y cinco.

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En el año 1939, la hermandad desplaza su Estación de Penitencia a la noche del Viernes Santo, debido a la lluvia aparecida en la noche del Jueves Santo, presentando el estreno de la nueva imagen del titular que había realizado el escultor valenciano Amadeo Ruiz Olmos.

En el año 1945, la hermandad cambia su itinerario para llegar a la carrera oficial. Las dimensiones del nuevo paso obligan a efectuar cambios nuevamente en el año 1949.

La inauguración de las viviendas construidas por iniciativa del obispo fray Albino cambia la fisonomía del antiguo barrio del Campo de la Verdad y repercute en un aumento de los efectivos humanos de la cofradía en la década de los cincuenta, momento en el que se llevan a cabo las obras del nuevo templo parroquial con lo que hay necesidad de remodelar la capilla y levantar el altar del Cristo.

El largo recorrido de la procesión y el peso del nuevo paso obligan a sustituir los costaleros por las ruedas en el año 1957, año en el que, a instancias del obispo, la hermandad traslada su estación de penitencia al Viernes Santo formando parte del desfile del Santo Entierro.

Las imágenes que completaban el primitivo misterio también eran obra de Amadeo Ruiz Olmos. A los Santos Varones los revistió con ropajes de cartón y escayola con los que procesionaron hasta que en 1957 la Agrupación de Cofradías mandó retirarlos por falta de adecuación estética. Convertido el misterio en un Calvario, con el Señor en actitud desairada, a medio desenclavar y sin ningún auxilio la hermandad tomó el acuerdo en 1959 de volverlo a recuperar, aunque el elevado presupuesto hizo que únicamente se encargaran las figuras de la Virgen y San Juan que salieron por vez primera en el año 1960. Se trataba de esculturas talladas antes que imágenes. En principio, esto era bueno para la cofradía, que no tendría que gastar un dinero inexistente en costosos ropajes. Pero no llegaron a calar en el sentimiento popular a pesar de ser magníficas piezas escultóricas.

Los Santos Varones, Nicodemo y José de Arimatea fueron contratados en el año 1967 por 150000 pesetas y bendecidos por el párroco Bartolomé Menor el 31 de marzo de 1968. El misterio se completaba con la figura de Santa María Magdalena, imagen de vestir a la que en 1969 le añadió Ruiz Olmos el cuerpo de talla, representándola, como es habitual, de rodillas y con las manos implorantes mirando a Cristo.

El párroco de San José y Espíritu Santo bendice las imágenes de los Santos Varones en el año 1968.

En el año 1986 se aprueban unos nuevos estatutos por el obispo Infantes Florido y se construyen las dependencias utilizadas como sede.

También en el año 1986 se produce la incorporación de la imagen de Nuestra Señora del Buen Fin que fue coronada por Fray Ricardo de Córdoba el 22 de marzo de 1987.

En el año 1987 la hermandad celebra el cincuentenario de la fundación de la hermandad con una serie de actos entre los que destacó el pregón pronunciado por Fray Ricardo de Córdoba y la celebración de un ciclo de cofradías conjuntamente con la hermandad de la Misericordia que también celebraba en ese año su cincuentenario fundacional.

En la tarde del Viernes Santo, 17 de abril del año 1987 se produce la primera salida procesional de Nuestra Señora del Buen Fin.

En el año 1991, aprovechando que se le encarga una nueva Cruz al imaginero Miguel Ángel González Jurado se le encarga también la restauración de la policromía del Señor. Este será el punto de partida para la sustitución del antiguo misterio cuyas primeras figuras se estrenarían en la Semana Santa de 1993. Este nuevo misterio se presentaba con una composición totalmente distinta a la anterior. Esta sustitución del misterio, unida a la reforma del paso, permitió que en el año 1994 el misterio del descendimiento pudiese volver a salir a hombros de costaleros, si bien el misterio se acabó de completar en el año 1999.

En el año 2001 la hermandad adquirió una casa hermandad que fue bendecida el 10 de marzo de 2001. Con motivo de unas obras que se inician en el mes de noviembre de 2006 la Parroquia de San José y Espíritu Santo es cerrada al culto, reabriéndose el día 24 de diciembre de ese mismo año. Durante ese tiempo, la hermandad traslada a sus Titulares a las dependencias de su casa de hermandad donde es acondicionada una capilla al efecto.

Sede Canónica

Parroquia de San José y Espíritu Santo.